Dime qué avatar usas y te diré quién eres
El término avatar proviene del sánscrito अवतार (avatāra) que significa “el que desciende”. Así pues, en el contexto del hinduísmo, el término refiere a las diferentes encarnaciones que puede adoptar un dios. Por ejemplo, en el caso de Vishnú, varios fueron sus avatares y entre ellos, el mismo Krishna, el octavo.
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Lejos de estas implicancias religiosas, globalización mediante, el término avatar se asocia hoy a la identidad virtual que adquiere una persona al interactuar en línea a través del uso de las TICs. De algún modo, se trata también de una “encarnación que desciende”, pero ya no de un dios, sino de la imaginación de un ciber-usuario. ¿Podríamos decir con soltura que se trata de una “encarnación digital” que se proyecta sobre un signo icónico? Quizá el concepto “encarnación” resulte un poco osado, porque en rigor, el avatar no más que un títere para su propietario, mientras que la encarnación supone una duplicación desdoblada de la identidad. Sin embargo, el punto en cuestión es tal vez, que estos títeres median la interacción entre los usuarios de un modo – algunas veces - determinante.
Se cree que el término avatar, en este sentido cibernético, fue utilizado por vez primera a fines de la década de los ochenta por los pioneros del juego de rol - es decir, juegos que proponen al participante representar un papel dentro de un entorno virtual en relación a otros usuarios que comparten una experiencia lúdica- tales como Hábitat (desarrollado por LucasFilm Games para el ordenador Commodore 64 , 1987) y Shadowrun (Bob Charrette, Paul Hume y Tom Dowd, 1989). Finalmente, esta significación del término se se popularizó con la novela ciberpunk, Snow Crash (Neal Stepheson, 1992) en donde se utilizaría el vocablo para referir a una identidad virtual en el contexto de un entorno lúdico virtual (metaverso) en donde el status social del usuario era relativo a la calidad del avatar.
Estética e imagen virtual
A menudo, la estética del avatar está circunscripta a ciertas reglas. Por ejemplo, mientras que en el Club Pinguin, el avatar es el dibujo standarizado de un pingüino, en Second Life, es una animación de forma humana en 3D. En los foros de discusión, chats y diversas comunidades on line cuyo objetivo es facilitar la construcción de redes sociales, el avatar suele construirse a partir de una imagen pequeña que puede ser desde una fotografía personal (retocada o no), hasta una caricatura o la imagen de un objeto. En cualquier caso, estas imágenes suelen ser preparadas especialmente por el usuario , que proyecta, desde aquella imagen algún aspecto de su personalidad.
Avatares y nicknames
Podría decirse en síntesis, que el avatar es una proyección icónica del nickname (apodo) y es frecuente que para muchos usuarios de la red, el hábito de asociar su usuario a la imagen no sea azaroso ni tampoco decidido a la ligera, y esto sucederá tanto cuando la interacción se hace en función del nombre real como cuando se trata de una participación anónima en donde la identidad personal se halla resguardada. En cualquiera de estos casos, cuando los participantes de la red no se conocen personalmente - en el mundo físico - la construcción de la identidad del otro se halla influida – cuando no “determinada” - por el avatar que el usuario utilizó para identificar sus intervenciones en línea. Incluso, en algunos espacios interactivos en lo que no se utiliza un avatar , el nickname elegido por el participante, más allá de cumplir la función de proteger la propia identidad, puede cumplir la función de construir un rol, desde el cual el usuario expresa sus ideas o simplemente, satisface necesidades lúdicas.
El avatar pues, nos ayuda a construir diferentes identidades virtuales que podemos utilizar de manera simultánea, en donde diferentes aspectos de nuestra personalidad puedan ser enfatizados, con objetivos lúdicos, expresivos o incluso académicos. ¿En qué medida la identidad virtual forma parte de nuestra verdadera personalidad? Por mi parte creo que es una proyección bastante real de lo que somos, una identidad que se define a través de las relaciones que se establecen, a partir de lo que se dice (y lo que no se dice), a través de los lazos que se generan y mucho más allá de los recursos que utilizamos para ello. Si nos ponemos traje baño para ir a la playa, un viejo jean para limpiar la casa y nos producimos con esmero para acudir a una cita. ¿Por qué habría de ser diferente en la red?

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